Uno pensaría que el éxito de una película dependerá básicamente del resultado de la taquilla, lo cual es real en la gran mayoría de ellas. Sin embargo, existen algunas cuantas que tienen otra veta más que se puede explotar, y que es la mercadotecnia, que en muchos casos implica verdaderas fortunas.

A pesar de lo que pareciera, en realidad son una minoría las producciones que pueden recurrir a esta opción, pues muchas de ellas no tienen el llamado «valor de fan», que hace que el espectador busque conservar algún de la misma. Lo que pasa es que como parte de la misma estrategia está en la publicidad, muchas de ellas son más visibles que las que no pueden recurrir a las mismas.

La mercadotecnia fílmica surgió de manera muy discreta a finales de los cuarentas, usualmente como juguetes o loncheras – estas últimas marcarían el origen de la práctica – aunque rara vez se les veía como una fuente de ingresos importante, y los permisos eran gratuitos o sumamente económicos, pues los productores los veían sólo como una forma de publicidad gratuita.

 

 La primera cinta que hizo un esfuerzo serio por explotar su mercadotecnia fue El Planeta de los Simios, de 1968. Fue el primero no sólo en lanzar una línea de juguetes y dioramas bien planeados, sino que se planeó una cantidad de productos tales como camisetas, vasos, llaveros y otros similares. Fue además la primera en dirigirse al público adulto, pues las licencias incluyeron tarros cerveceros, encendedores y otros por el estilo.

Sin embargo, el gran logro en este rubro, y que abriría las puertas de la moderna mercadotecnia cinematográfica, fue Star Wars, de 1977. Esta fue la primera cinta en recaudar más en concepto de licencias que por su misma taquilla, además de llegar a una cantidad mucho mayor de productos, manteniéndose vigente hasta nuestros días. Fue, además, el primero en crear el término «colectable».

Actualmente, la mercadotecnia de un producto es un aspecto muy serio, que se planea con tanto o más cuidado que la producción en sí. Incluso, existen algunas, como Transformers, que son realizadas simplemente por sus posibilidades mercadológicas. Obviamente, los recientes lanzamientos no son la excepción, y lo estamos viendo con la auténtica avalancha de productos que estamos experimentando. Y más ahora en este Día del Niño.

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