Actualmente, el uso de planos dentro de una película es completamente natural, y los espectadores ya lo vemos como parte de la cinta, sin percatarnos muchas veces de su presencia. Sin embargo, no siempre fue parte del lenguaje cinematográfico, e incluso marcó una interesante lucha entre directores y productores en los primeros años del cine.

Fue el director y padre de la cinematografía, Georges Melies, quien inventó la edición cinematográfica, que usó de manera prolífica para todo tipo de efectos especiales increíbles para su época. Sin embargo, cuando intentó jugar con planos como acercamientos y movimientos de cámara, los productores se negaron, pues aseguraban que el que el espectador viera cuerpos cortados lo confundiría, haciéndolo sentirse incómodo.

La primera cinta que usó el acercamiento – y por ende el close up – fue La Lupa de la Abuela, de George Albert Smith, realizada en 1901. Este director logró convencer los productores con un sencillo truco narrativo: La historia era sobre un niño que encontraba una lupa, y veía diferentes objetos aumentados. Eso le dio a este director el pretexto para jugar con acercamientos, además de inventar otro de los recursos cinematográficos muy comunes en la actualidad: el plano subjetivo.

Sin embargo, el primero que utilizó el juego de planos como lo conocemos ahora fue D. W. Griffith en su cinta Intolerancia, donde simplemente no permitió que los productores vieran la cinta completa hasta su estreno, mostrándoles sólo los avances que hacían primer plano. El recurso no sólo no confundió a la gente, sino que muchos de ellos lo encontraron fascinante, al permitirles ver de forma cercana las emociones de los actores, que les permitía identificarse más fácilmente con ellos.

A partir de ahí, la práctica se hizo común, y si bien perdió la novedad en muy poco tiempo, se quedó como una parte indispensable del lenguaje cinematográfico, y que seguramente no podríamos entender el cine actual sin el mismo.

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