Ernesto Gómez Cruz

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¿Intento de censura contra “El infierno”? - Ha sido clasificada sólo para mayores de 18 años

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La controvertida película sobre política y narco: “El infierno”, cinta de Luis Estrada protagonizada por Damián Alcázar, Joaquín Cosio y Ernesto Gómez Cruz ha recibido clasificación para mayores de 18 años (C), decisión tomada por RTC justo en la semana de su estreno

Un mundo maravilloso. La crítica ácida de las políticas públicas.

Un mundo maravilloso. México (2006)

  • Dir. Luis Estrada
  • Reparto. Damián Alcázar, Cecilia Suárez, Pedro Arméndariz, Ernesto Gómez Cruz, Jesús Ochoa, Silverio Palacios.

Calificación 3.5/5

El inminente estreno de El Infierno, en las carteleras mexicanas, obliga a hacer una revisión del cine de Luis Estrada, que parece estar reforzando y actualizando la crítica ácida que lo llevó a filmar sus dos anteriores películas. La primera, la Ley de Herodes, no merece mayor presentación. A mi juicio, La Ley de Herodes es una de las mejores películas que se han filmado dentro de este llamado "nuevo cine mexicano", que además  apuntala y catapulta definitivamente  a uno de los mejores actores vivos que tenemos: Damián Alcázar, quien brinda una actuación soberbia msotrando el lado más cómico de la locura y la corrupción.

Si la Ley de Herodes es una crítica mordaz al sistema y la clase política mexicana, Un mundo maravilloso se enfoca en el desastre que provoca una clase política rapaz y ambiciosa,  que en su renovación se vuelve tecnócrata y dehumanizada. Un descarnado - pero no por ello menos divertido- relato que muestra los criterios bajo los cuales se diseñan las políticas públicas y se destina el gasto social en nuestro país.

La historia nos cuenta como un vagabundo sin hogar buscando refugio para pasar la noche, se ve envuelto en lo que parece un suicidio derivado de la desesperación de vivir en la extrema pobreza.  El malentendido causa revuelo a los más altos niveles de gobierno, donde el periodicazo es lo único que parece hacer reaccionar  a políticos soberbios que poco conocen del país que dicen gobernar. Para acallar el escándalo le ofrecen a Pérez un ficticio bienestar como soborno, a la par que detonan un problema mayor que amenza con salirse de control. Es entonces que incuban la idea que parece salida de un manual de política económica de la Escuela de Chicago: no hay que acabar con la pobreza, ¡sino con los pobres!. Es entonces que la reducción del dinero destinado al gasto social parece dinero malgastado y es mejor reorientarlo, incluso a costa del precario bienestar de 60 millones de mexicanos.