Harvey Weinstein contrató “un ejército de espías” para frenar y encubrir las denuncias en su contra

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La más reciente pieza de investigación del periodista Ronan Farrow, en torno al antiguo magnate Harvey Weinstein, podría hacer explotar tu cabeza.

Los detalles que revelan los alcances del productor hollywoodense, en su intento por frenar y encubrir la investigación que se realizaba en distintos medios reconocidos para exponer sus abusos, no parece menos que salida de un film de espías. Sin embargo, esto es la vida real.

Farrow, es responsable de haber conducido el artículo para el New Yorker, que contó con testimonios por abuso y acoso sexual en contra de Weinstein de actrices como Asia Argento, Rosanna Arquette, Mira Sorvino, Heather Graham, entre muchas otras. El periodista, es hijo de la actriz Mia Farrow.

Farrow contó durante su aparición el pasado viernes en The Late Show With Stephen Colbert, que una nueva pieza sobre Weinstein sería publicada en los próximos días, en donde se analizaría “la máquina que fue instrumental en mantener esto en silencio,” agregando “creo que hay mucho más por decir acerca de qué tan lejos llegó.”

Ciertamente, al terminar de leer la investigación del periodista, parecen increíbles los extremos a los que Weinstein, sin temor, llegó.

En Cine3, te traemos algunos de los extractos más destacados de la pieza del New Yorker titulada “Harvey Weinstein’s Army of Spies (El ejército de espías de Harvey Weinstein). Es importante recalcar que Farrow explica que analizó docenas de páginas de documentos y confirmó con siete personas involucradas, los hechos.

 

¿QUÉ ES EL “EJÉRCITO DE ESPÍAS”?

Se trata de un séquito de abogados e investigadores privados, contratados por Weinstein para frenar las acusaciones en su contra. Pero no solamente ellos integran este “comité,” pues el productor hollywoodense también acudió a contratar dos compañías de inteligencia, Kroll y Black Cube. Esta última se promociona como “un selecto grupo de veteranos de unidades élite de inteligencia Israelí,” incluyendo antiguos agentes de Mossad y otras agencia de inteligencia provenientes de Israel.

Además, Farrow reporta que Weinstein (o las compañías que contrató) se hicieron con los servicios de periodistas freelance, para “organizar entrevistas” con varias mujeres, incluyendo a las actrices Rose McGowan y Annabella Sciorra (ambas han denunciado haber sido abusadas sexualmente por el productor) y reportar la información de vuelta a Weinstein. En otras palabras, los periodistas hacían creer a las mujeres que estaban conduciendo entrevistas para ayudar a destapar a Weinstein, cuando en realidad, era todo lo contrario.

Rose McGowan y Annabella Sciorra, son dos de las actrices que han denunciado haber sido abusadas sexualmente por Harvey Weinstein.

 

De acuerdo con la investigación de Farrow, Weinstein contrató los servicios de las compañías de inteligencia mencionadas, en el otoño del 2016, lo que nos dice que, el antiguo magnate llevaría por lo menos un año intentando –de esta manera– encubrir y silenciar a sus víctimas, y a los periodistas (como Farrow, Jodi Kantor, Megan Twohey) que sí intentaban llevar sus abusos a la luz.

“Una de las metas explícitas de las investigaciones,” cuenta Farrow, “implícita en el contrato con Black Cube, firmado en julio, [era] detener la publicación de los alegatos sobre abuso contra Weinstein, que eventualmente emergió en The New York Times y The New Yorker. En el curso de un año, Weinstein ordenó a las agencias ‘enfocarse’ o recolectar información en docenas de individuos, compilando perfiles psicológicos enfocados en su historial sexual o personal. Weinstein monitoreó el progreso de las investigaciones personalmente. Además reclutó antiguos empleados de sus empresas de cine para unirse al esfuerzo, recolectar nombres y hacer llamados que, de acuerdo a algunas fuentes que las recibieron, se sintieron intimidantes.”

 

EL ENGAÑO DE BLACK CUBE A ROSE MCGOWAN

Una de las figuras que más se nombran en el artículo de Farrow, es la actriz Rose McGowan (Scream, Charmed), que ha acusado a Weinstein de haberla violado en una habitación de hotel durante el Festival de Cine de Sundance de 1997.

La actriz detalla de manera oficial las interacciones que sostuvo con Black Cube, quienes usaron identidades falsas para asegurar información de McGowan, bajo la fraudulenta creencia de que se trataba de ayuda para ella. En la investigación, el periodista da a conocer que una de las investigadoras de Black Cube, posó como una defensora de los derechos de las mujeres, y grabó (en secreto y sin autorización) las conversaciones sostenidas con la actriz.

McGowan añade que era como vivir dentro de la película Gaslight:

“Todos me mentían todo el tiempo,” haciéndola sentir como si viviera, “dentro de la casa de los espejos de un parque de diversiones.”

Acerca de la interacción entre la compañía de inteligencia y McGowan, Farrow explica que la investigadora se puso en contacto con la actriz inicialmente en el mes de mayo a través de correo electrónico. La mujer dijo llamarse Diana Filip, de una empresa de gestión de riqueza con base en Londres, que le habló a la actriz acerca de la oportunidad de crear una iniciativa para combatir la discriminación contra mujeres en el área de trabajo. Filip también se comprometía en invertir en la compañía de producción de McGowan. Unos meses más tarde, McGowan le reveló a Filip que había entablado una conversación con Farrow para una investigación que estaba conduciendo el periodista, dando pie a que Filip se pusiera en contacto con Farrow, pero él, nunca respondió.

La pieza indica que Filip buscó un acercamiento con el reportero Ben Wallace (en octubre del 2016), que también había estado investigando sobre Weinstein por un mes y medio. Filip y Wallace se vieron dos veces, pero ella se presentó ante él como “Anna,” una mujer que decía tener acusaciones en contra del productor. Wallace empezó a sospechar de “Anna” cuando no supo dar detalles sobre sus alegatos, y se mostraba más interesada sobre las personas con las que Wallace había estado hablando, y desestimó sus acusaciones como “mera actuación de telenovela.”

Farrow explica que Black Cube no quiso emitir una declaración.

 

EL CASO DAVID BOIES

David Boies, que ha sido abogado de Weinstein durante mucho tiempo, también ayudó en la “campaña” del productor por apagar las investigaciones. Para ser precisos, el abogado personalmente firmó el contrato con la compañía de seguridad Black Cube.

Boies admitió a Farrow haberse equivocado “al haber contratado a estas compañías.” Según el informe del New Yorker, la firma de abogados Boies, Schiller, Flexner, se involucró con Black Cube, en actividades que produjeron una factura de $600,000 usd. “No deberíamos haber contratado y pagado a los investigadores que no seleccionamos ni dirigimos,” dijo Boies a Farrow.

 

Pero este no es el único conflicto para Boies, ya que el abogado representaba al New York Times, al mismo tiempo que ayudaba en los esfuerzos del productor para impedir la publicación del periódico sobre las historias de acoso sexual conducida por Jodi Kantor y Megan Twohey, que eventualmente salieron a la luz, en la investigación que lo comenzó todo, y que incluía el testimonio de la actriz Ashley Judd.

Un vocero del Times, envió un comunicado en el que explicó: “Nos hemos enterado hoy, que la firma de abogados, Boies, Schiller y Flexner, trabajó en secreto para frenar nuestro reporte sobre Harvey Weinstein, al mismo tiempo que la firma de abogados nos representaban en otros asuntos. Consideramos esto una conducta intolerante, una traición grave de confianza, y una violación de los estándares profesionales básicos, que todos los abogados deben tener. No hay excusa, y estaremos persiguiendo soluciones apropiadas.”

 

WEINSTEIN RESPONDE

Mediante un comunicado, la vocera de Weinstein, Sallie Hofmeister aclaró:

“Es una ficción sugerir que cualquier persona fue atacada o reprimida en cualquier momento.”

Con respecto a que el contrato con Black Cube contenía una cláusula donde tendrían que asegurar una parte del libro que McGowan escribió, en el que relata lo ocurrido (y que será lanzado dentro de los próximos días):

“La afirmación de que el Sr. Weinstein aseguró una porción de un libro… es falsa y está entre las muchas imprecisiones y teorías de conspiración salvajes promovidas en este artículo.”

En dicho artículo, Farrow explica que el acuerdo de Weinstein con la compañía, incluía bonos sustanciales, si Black Cube “provee espionaje que contribuirá directamente en los esfuerzos por detener por completo la publicación del artículo en todas o cualquier forma,” refiriéndose a la investigación mencionada de Kantor y Twohey para el New York Times publicada a principios del mes de octubre. Si Black Cube pudiera obtener una segunda parte del libro de McGowan, recibiría un bono valorado en $50,000 usd.

 

INFORMACIÓN EN DESARROLLO…

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