Luis Estrada

Taquilla mexicana (16-19/Oct/14): El sistema político mexicano genera morbo

En este nuevo fin de semana, «La Dictadura Perfecta» de Luis Estrada ha causado morbo entre la sociedad mexicana y en

El infierno. El diablo ya vive en México y escucha narcocorridos.

"El Infierno", por Luis Estrada

El infierno. México (2010)

  • Dir. Luis Estrada
  • Reparto: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Elizabeth Cervantes, Daniel Giménez Cacho, Óscar Zárate

Calificación: 4 estrellas

La provocación es un arte y no hay duda que es uno de los que domina Luis Estrada. Esta nueva entrega de lo que algunos consideran incluso como trilogía, demuestra que el humor negro y la crítica ácida son una inusual combinación que cuando esta bien lograda, resulta poco menos que demoledora.

Si con La Ley de Herodes Estrada hacía una caricatura tragicómica del origen de nuestra clase política post revoluciornaria, en Un Mundo maravilloso, acusaba su transformación en un conjunto de  tecnócratas rapaces e insensibles. Pero en esta ocasión, Estrada dirige la mirada a la condición que permite que fenómenos como el narco se encuentren desbordados y fuera de control: la corrupción en todos los niveles sociales posibles. Un escenario desolador que solamente deja de serlo mientras es abordado con un impecable sentido de la ironía y el humor negro, que dicho sea de paso, conocemos y esperamos en cada trabajo de Estrada. Y creo que en este sentido son dos tipos de crítica las que pueden hacérsele a este trabajo, una la que tiene que ver con lo que aporta a la crítica y debate público contemporáneo y otra la que tiene que ver estrictamente con su manufactura cinematográfica.

La historia inicia con el regreso de Benjamín García (Alcázar) un inmigrante que pasó 20 años en Estados Unidos, para regresar pobre y sin expectativas, igual que como se fue. Pero en 20 años pasan muchas cosas, y encuentra su pueblo devastado por los enfrentamientos entre narcos por el control de la plaza. Se entera que su hermano muere a causa de haber tenido que enrolarse a las filas del narco, y se dedica a averiguar que fue lo que en realidad pasó. Reacio en un principio, pero orillado por la necesidad finalmente, Benjamín acaba trabajando para el Cochiloco (Cosío) un antiguo amigo de la infancia que ahora es capitán de un pequeño grupo distribuidor a las órdenes de los Reyes, narcos poderosos que controlan la zona,  en eterno conflicto con sus hermanos por ello.